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V铆ctimas de explotaci贸n: migrantes venezolanas en Trinidad y Tobago

馃挃馃槩 Prostituci贸n forzada: migrantes venezolanas presas de la explotaci贸n sexual en Trinidad y Tobago. 馃槗馃實 (FOTO: ARCHIVO) 馃挃馃槩 Te puede interesar: La historia de la polic铆a que se infiltr贸 en una red de explotaci贸n sexual en el barrio Santa Fe de Bogot谩: 鈥淢e llegaban intimidaciones a mi celular鈥 馃挃馃槩 La luz es l煤gubre y la m煤sica est谩 muy alta en este bar de Puerto Espa帽a, donde los proxenetas no le quitan el ojo a las muchachas en ning煤n momento. 馃槗馃實 Viven encerradas, sin derecho a salir hasta no cancelar con trabajo la deuda contra铆da para poder salir de su pa铆s, sumergido en una profunda crisis. 馃挃馃槩 Te puede interesar: Ocupan bienes que eran utilizados para la trata y explotaci贸n sexual de j贸venes en Cartagena 馃挵馃挃En este burdel no hay sillas, un trago se toma de pie. El objetivo es que el cliente elija r谩pido y termine en una de las habitaciones del establecimiento. Media hora cuesta entre 30 a 60 d贸lares estadounidenses, explica una de las chicas. Una hora, el doble. 馃槗馃實 Te puede interesar: Venezuela y Colombia acordaron la apertura del puente Uni贸n para el paso de veh铆culos 馃挃馃槩 En otro establecimiento, las j贸venes, entre 20 y 30 a帽os, se pasean por una pasarela con sugerentes escotes, aunque llevan ropa corriente, nada extravagante. 驴Cu谩nto reciben por cada cliente? 鈥淣o s茅 exactamente鈥, dice una de ellas. 鈥淒epende de la chica鈥 y el tiempo que lleva trabajando, pero entre 12 y 25 d贸lares. 馃挃馃槩 Si un cliente quiere llevarse a una prostituta a casa o a un hotel, un proxeneta debe acompa帽arla. El servicio cuesta entre 150 y 300 d贸lares. 馃槗馃實 Al terminar la jornada, duermen en dormitorios dentro de los mismos burdeles o en otras casas adonde las llevan proxenetas. No tienen permiso de circular libremente. 馃挃馃槩 Algunas son atra铆das con ofertas de trabajo 鈥渘ormal鈥 por redes sociales, que luego terminan en prostituci贸n. Otras son conscientes de lo que les espera. Viven encerradas, sin derecho a nada. (FOTO: ARCHIVO) 馃槗馃實 Madre de un ni帽o peque帽o, incapaz de mantenerse en un pa铆s en profunda crisis, hizo la diligencia para viajar a Puerto Espa帽a, una amiga hizo el contacto. 馃挃馃槩 Los proxenetas pagan la traves铆a clandestina a la isla, unos 200 d贸lares, un monto que elevan a entre 500 y 1.000 y que cobran con trabajo. 鈥淭engo que devolver 500 d贸lares. Espero hacerlo en uno o dos meses. Luego trabajar uno o dos meses m谩s y volver a Venezuela con el dinero para abrir un negocio鈥, cuenta la mujer, cuya identidad fue cambiada por seguridad. Adem谩s de esa deuda, tiene que cancelar 50 d贸lares semanales 鈥減or alquiler鈥. 鈥淭odo est谩 bien鈥, dice con voz serena, aceptando su situaci贸n. 馃挃馃槩馃捈De repente saca su tel茅fono y el proxeneta salta y la reprende con firmeza. 鈥淣ada de tel茅fonos鈥, zanja en ingl茅s. No tienen permitido guardar ning煤n contacto de sus clientes. 馃挃馃槩鈥淟a trata de seres humanos es muy preocupante, las cifras son muy elevadas, y en su mayor铆a se trata de explotaci贸n sexual鈥, alerta por su parte Denise Pitcher, directora del Caribbean Center for Human Rights. 馃挃馃槩 Son al menos 21.000 v铆ctimas entre 2015 y 2020, seg煤n el informe 鈥淓sclavas sexuales venezolanas: una industria en auge en Trinidad鈥 de la ONG Connectas, que se basa en datos de inteligencia trinitense. El informe adem谩s destaca que esta actividad movi贸 unos 2,2 millones de d贸lares los 煤ltimos cuatro a帽os. En 2021 la fiscal铆a venezolana confirm贸 la detenci贸n de 26 personas involucradas con mafias de trata de personas con fines de explotaci贸n sexual y someterlas a 鈥渆sclavitud moderna鈥. 馃挃馃槩 Todo ocurre, seg煤n Pitcher, en un 鈥渃lima de impunidad鈥 generado por la corrupci贸n y la pasividad de la justicia y la polic铆a. 鈥淪e aprovechan de la poblaci贸n inmigrante鈥, destaca el diputado opositor David Lee. 鈥淓st谩n realmente a merced de la poblaci贸n de Trinidad y Tobago鈥. 馃挃馃槩 Es medianoche, un posible cliente llega y Mar铆a le pide que le compre una cerveza para conversar. (AFP)

Prostituci贸n forzada: migrantes venezolanas presas de la explotaci贸n sexual en Trinidad y Tobago

Apoyadas contra la pared de un ruinoso burdel, prostitutas esperan por clientes: la mayor铆a son migrantes venezolanas que terminaron en Trinidad y Tobago presas en redes de trabajo sexual.

La luz es l煤gubre y la m煤sica est谩 muy alta en este bar de Puerto Espa帽a, donde los proxenetas no le quitan el ojo a las muchachas en ning煤n momento.

Viven encerradas, sin derecho a salir hasta no cancelar con trabajo la deuda contra铆da para poder salir de su pa铆s, sumergido en una profunda crisis.

En este burdel no hay sillas, un trago se toma de pie. El objetivo es que el cliente elija r谩pido y termine en una de las habitaciones del establecimiento.

Media hora cuesta entre 30 a 60 d贸lares estadounidenses, explica una de las chicas. Una hora, el doble.

En otro establecimiento, las j贸venes, entre 20 y 30 a帽os, se pasean por una pasarela con sugerentes escotes, aunque llevan ropa corriente, nada extravagante.

驴Cu谩nto reciben por cada cliente? 鈥淣o s茅 exactamente鈥, dice una de ellas. 鈥淒epende de la chica鈥 y el tiempo que lleva trabajando, pero entre 12 y 25 d贸lares.

Si un cliente quiere llevarse a una prostituta a casa o a un hotel, un proxeneta debe acompa帽arla. El servicio cuesta entre 150 y 300 d贸lares.

Al terminar la jornada, duermen en dormitorios dentro de los mismos burdeles o en otras casas adonde las llevan proxenetas. No tienen permiso de circular libremente.

Algunas son atra铆das con ofertas de trabajo 鈥渘ormal鈥 por redes sociales, que luego terminan en prostituci贸n. Otras son conscientes de lo que les espera, como Mar铆a, de 25 a帽os y oriunda de un pueblo en el este de Venezuela.

Madre de un ni帽o peque帽o, incapaz de mantenerse en un pa铆s en profunda crisis, hizo la diligencia para viajar a Puerto Espa帽a, una amiga hizo el contacto.

Los proxenetas pagan la traves铆a clandestina a la isla, unos 200 d贸lares, un monto que elevan a entre 500 y 1.000 y que cobran con trabajo.

鈥淭engo que devolver 500 d贸lares. Espero hacerlo en uno o dos meses. Luego trabajar uno o dos meses m谩s y volver a Venezuela con el dinero para abrir un negocio鈥, cuenta la mujer, cuya identidad fue cambiada por seguridad.

Adem谩s de esa deuda, tiene que cancelar 50 d贸lares semanales 鈥減or alquiler鈥.

鈥淭odo est谩 bien鈥, dice con voz serena, aceptando su situaci贸n.

De repente saca su tel茅fono y el proxeneta salta y la reprende con firmeza. 鈥淣ada de tel茅fonos鈥, zanja en ingl茅s. No tienen permitido guardar ning煤n contacto de sus clientes.

鈥淟a trata de seres humanos es muy preocupante, las cifras son muy elevadas, y en su mayor铆a se trata de explotaci贸n sexual鈥, alerta por su parte Denise Pitcher, directora del Caribbean Center for Human Rights.

Un proxeneta lo niega. 鈥淟as ONG tienen una sola palabra en la boca: trata de seres humanos, pero no es as铆. Las chicas saben lo que vienen a hacer, vienen voluntariamente鈥.

Son al menos 21.000 v铆ctimas entre 2015 y 2020, seg煤n el informe 鈥淓sclavas sexuales venezolanas: una industria en auge en Trinidad鈥 de la ONG Connectas, que se basa en datos de inteligencia trinitense.

El informe adem谩s destaca que esta actividad movi贸 unos 2,2 millones de d贸lares los 煤ltimos cuatro a帽os.

En 2021 la fiscal铆a venezolana confirm贸 la detenci贸n de 26 personas involucradas con mafias de trata de personas con fines de explotaci贸n sexual y someterlas a 鈥渆sclavitud moderna鈥.

Ese mismo a帽o fueron rescatadas 10 mujeres y adolescentes que ser铆an destinadas a 鈥渟ervicios sexuales鈥 en Trinidad y Tobago, tras una investigaci贸n que parti贸 de la denuncia de una madre cuya hija escap贸 con otras adolescentes para irse a Trinidad y Tobago a ejercer la prostituci贸n, indic贸 entonces el fiscal de Venezuela, Tarek William Saab.

Todo ocurre, seg煤n Pitcher, en un 鈥渃lima de impunidad鈥 generado por la corrupci贸n y la pasividad de la justicia y la polic铆a.

鈥淪e aprovechan de la poblaci贸n inmigrante鈥, destaca el diputado opositor David Lee. 鈥淓st谩n realmente a merced de la poblaci贸n de Trinidad y Tobago鈥.

Es medianoche, un posible cliente llega y Mar铆a le pide que le compre una cerveza para conversar.

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Despedida amistosa,

Emma

Fuente: www.infobae.com

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